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Durante el vuelo de Roma a Yaundé (Camerún) el martes 17 de marzo por la mañana, Benedicto XVI respondió a seis preguntas formuladas por los periodistas que le acompañaban. La respuesta a la quinta pregunta sería transmitida al público por ciertos medios de comunicación de forma manipulada, originándose así un debate social sobre una base falsa. La manipulación del periodista francésLa pregunta se la planteó Philippe Visseyrias de France 2, y versaba sobre la controversia que se supone suscita la posición de la Iglesia Católica acerca de los medios para combatir el sida. El periodista formuló la pregunta en italiano. Sin embargo al final cambió al francés para pedirle al Papa que respondiera en dicha lengua. El Santo Padre dialogó con él y finalmente declinó, haciéndole observar a Visseyrias que él mismo había formulado la pregunta en perfecto italiano (conviene saber que Visseyrias es corresponsal en Roma de France 2). La pregunta: - "Santidad, entre los muchos males que afligen a África, destaca el de la difusión del sida. La postura de la Iglesia Católica sobre el modo de luchar contra éste a menudo no se considera realista ni eficaz. ¿Afrontará este tema en el curso del viaje?" Transcribimos a continuación la respuesta íntegra del Santo Padre (1): - "Yo diría lo contrario: pienso que la realidad más eficiente, más presente en el frente de la lucha contra el sida es precisamente la Iglesia católica, con sus movimientos, con sus diversas realidades. Pienso en la Comunidad de San Egidio que hace mucho, visible e invisiblemente, en la lucha contra el sida, en los Camilos, en tantas otras cosas, en todas las religiosas que están al servicio de los enfermos... Diría que no se puede superar este problema del sida sólo con dinero, aunque éste sea necesario; pero si no hay alma, si los africanos no ayudan (comprometiendo la responsabilidad personal), no se puede solucionar este flagelo distribuyendo preservativos; al contrario, aumentan el problema. La solución sólo puede encontrarse en un doble compromiso: primero, una humanización de la sexualidad, es decir, una renovación espiritual y humana que trae consigo un nuevo modo de comportarse de uno con otro; y segundo, una amistad verdadera, también y sobre todo hacia los que sufren, la disponibilidad de estar con los enfermos, incluso al precio de sacrificios y de renuncias personales. Son éstos los factores que ayudan y que llevan a un progreso visible. Por tanto, yo diría que nuestras dos fuerzas son éstas: renovar al hombre interiormente, darle fuerza espiritual y humana para un comportamiento correcto con respecto a su propio cuerpo y al de los demás, y esa capacidad de sufrir con los que sufren, de permanecer presente en las situaciones de prueba. Me parece que ésta es la respuesta correcta, y la Iglesia hace esto; así da una contribución muy grande e importante. Damos las gracias a todos los que lo hacen." Determinados medios de difusión han retenido sólo unas
palabras desprendidas de su contexto. Al perder el marco del que dependían,
estas frases no sólo pierden el sentido en el que fueron pronunciadas,
sino que adquieren una significación completamente diferente.
Como puede constatarse, una vez fuera de su contexto las palabras del Papa cobran un sentido completamente diferente del que inicialmente tenían. Estos medios de comunicación no hicieron el esfuerzo de entresacarlas poniéndolas en el contexto de lo que decía el Papa. Se limitaron a aislar éste trozo del conjunto. No cabe duda de que hacerle decir al Papa este género de cosas vende más. Pero es desinformación. Y de la peor clase, pues al tratarse no de una opinión del periodista sino de un relato de hechos aparentemente objetivos, el lector no aplica el filtro de su crítica personal y se halla indefenso, dando por supuesto que se le describe la realidad. La epidemia de SidaLa realidad es, sin embargo, que en sus palabras Benedicto XVI no hace sino constatar la ineficacia real de la actual campaña a favor del preservativo para frenar y extirpar esta tremenda epidemia. Y expresa su opinión acerca de la necesidad de acudir a las causas del problema. Al igual que ocurre con cualquier epidemia, la solución se halla en la prevención, y si esta no es posible se debe procurar al menos atajarla en su raíz. El SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) se halla producido por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y es una de las epidemias más graves de la historia, responsable de más de 25 millones de muertos desde que se identificó la enfermedad en 1981. Algunas cifras dadas a conocer recientemente: en diciembre de 2007 unos 33,2 millones de personas vivían con el VIH (2). Tomando datos de 2005, las dos terceras partes de personas con VIH pertenecen al África subsahariana y unos 9 millones al Asia. Casi la mitad son mujeres. A nivel mundial en 2005 casi 8500 personas fallecieron de SIDA ¡cada día! y se calculó un nivel de contagio en ese año de 10 personas infectadas cada minuto, de edades entre 15 y 24 años (3). En diciembre del 2004 se publicó un consenso internacional sobre la prevención del SIDA en la revista médica británica "The Lancet" (4). Fue firmado por 140 personas de 36 países de los diferentes continentes. Entre ellas, cincuenta profesores e investigadores de universidades prestigiosas y cinco miembros de agencias de Naciones Unidas. También lo firmaron el director de los programas VIH de la Organización Mundial de la Salud y los dirigentes de los programas de VIH/SIDA de varios países incluyendo Etiopía, India, Jamaica y Uganda. Este consenso se basa en la estrategia de prevención "ABC" contra el SIDA (5): la letra A corresponde al primer paso, el más eficaz contra la enfermedad, la palabra "Abstinence". La abstinencia, es decir, el retraso del inicio de las relaciones sexuales, es sin duda lo más eficaz contra la infección. La segunda letra, la B, corresponde a "Be faithful", sé fiel, como medida para frenar la promiscuidad. Evitar las múltiples parejas sexuales y promover la fidelidad en la pareja evita el contagio y/o la diseminación de la enfermedad. Como último recurso en la prevención se incluye la letra C, "Condom", preservativo, recomendando el uso del preservativo en los casos en los que no se cumplan las dos primeras condiciones en adultos sexualmente activos y advirtiendo que aunque reduce el riesgo no lo elimina totalmente. Estas son las recomendaciones de la comunidad científica en la lucha contra el SIDA, sugiriendo enérgicamente la educación de la población a edades tempranas en las primeras líneas de prevención. No cabe duda de que el uso del preservativo reduce de forma importante las probabilidades de contagio si se siguen todas las exigencias de conducta que lo hacen correcto. Pero esta conducta es poco frecuente, especialmente entre jóvenes. En su resumen acerca del SIDA, la agencia oficial de la ONU sobre la enfermedad afirma:
El Papa habla de que el preservativo no puede ser la única medida exclusiva contra el SIDA (y contra otras enfermedades) porque no arreglará el problema de salud en su inicio. Y recalca que, si no se abordan todos los factores de prevención, no se conseguirá erradicar la enfermedad poniendo un simple "parche" en el momento de más alta posibilidad de contagio: hay que evitar la situación antes. Este discurso escandaliza a muchos. Y por él algunos medios de comunicación... lo han tildado de peligroso y mentiroso. Se puede no estar de acuerdo, pero no se puede manipular la información y hacer creer a la opinión pública que el discurso del Papa es absurdo, puesto que la línea argumental de este discurso "no pertenece" a ninguna confesión religiosa, sino a un razonamiento científico, responsable y además comprobado: en septiembre de 2002 la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) publicó un estudio en el que se considera a Uganda como el país que mejor está superando la epidemia. La oficina del censo de Estados Unidos y la oficina del SIDA de Naciones Unidas calculan que la prevalencia del SIDA en dicho país llegó a ser casi del 15% de la población en 1991. Diez año más tarde ha caído al 5%. El determinante más importante de este cambio fue la reducción de las relaciones sexuales múltiples en la sociedad ugandesa así como, en general, de las redes sexuales: la confirmación empírica de que cambiar el comportamiento sexual es un remedio más potente contra el SIDA que promover el uso del preservativo.
Barcelona, 9.4.09. Copyright
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