EDITORIAL ENERO 1998

CLONACIÓN

Veinte años después de Louise, un año después de Dolly, un americano anuncia su intención de clonar personas. ¿ Es posible hacerlo?, ¿es legal hacerlo?, ¿es ético hacerlo?. Afirman los pioneros de la clonación que técnicamente, hoy por hoy, no es posible clonar personas. El éxito que supuso la clonación del primer mamífero adulto a partir de núcleos de células somáticas ( en concreto, tejido mamario) se realizó tras cultivar 277 óvulos con núcleos somáticos y transferir 29 a úteros para su posterior desarrollo. Lo que a escala humana representaría la necesidad de disponer de 1200 óvulos, o en otras palabras de 120 a 240 mujeres donantes, para conseguir una clonación humana. Además, en los humanos, el control del desarrollo embrionario es dirigido inmediatamente por el genoma del propio embrión.

En el ser humano, la interacción del núcleo poseedor del genoma embrionario con el citoplasma del óvulo recién fecundado que contiene todavía ácidos nucleicos de origen materno es mucho más rápida que en el caso de las ovejas o de los monos, con lo cual la reprogramación conseguida en éstos al introducir el núcleo de la célula somática diferenciada del adulto en el citoplasma del óvulo es mucho más difícil de conseguir en las personas.

Según afirma el propio Griffin, del Instituto Roslin de Edimburgo, han nacido hasta ahora veinte ovejas clónicas, de las cuales once han muerto por malformaciones. Tampoco se conoce la esperanza de vida de estas ovejas clonadas ni su predisposición a procesos degenerativos o tumores. De todos modos, aunque en la actualidad parece que no es posible, el optimismo científico permite pensar que un día u otro se podría conseguir clonar seres humanos, lo cual nos remite a la segunda pregunta acerca de la legalidad.

A este respecto, el Comité de Ministros del Consejo de Europa aprobó en noviembre del año pasado un Protocolo adicional al Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y la Dignidad Humana en relación con la aplicación de la biología y la medicina sobre prohibición de clonar seres humanos, por considerar que " la instrumentalización de los seres humanos a través de la creación deliberada de seres humanos genéticamente idénticos es contraria a la dignidad humana y constituye, así, un abuso de la biología y la medicina". En dicho protocolo " se prohíbe cualquier intervención que tenga por objeto crear un ser humano genéticamente idéntico a otro, ya sea vivo o muerto".

En el informe explicativo adicional se dice que " la clonación deliberada de seres humanos es una amenaza a la identidad humana, pues supone renunciar a la protección mínima contra la predeterminación de la constitución genética humana por un tercero. (…) Dado que la recombinación genética que se produce de modo natural es probable que origine más libertad para el ser humano que una configuración genética predeterminada, es en interés de todas las personas el mantener la naturaleza esencialmente aleatoria de la composición de sus propios genes". Precisamente la reproducción sexual de las especies mejora la adaptación de éstas al medio con respecto a la reproducción asexual, debido a la recombinacion genética que produce y la biodiversidad consecuente.

Sin embargo este Protocolo no ha sido firmado por Alemania ni el Reino Unido, pero mientras en Alemania los fantasmas del pasado han hecho que exista ya una legislación específica contraria a la clonación humana, en el Reino Unido es más significativa la ausencia. Lo mismo cabe decir de la situación en los Estados Unidos, donde la administración Clinton está promoviendo la prohibición de la clonación humana pero cuya legislación depende del Congreso, que no parece muy animado a ello. Como dice el propio presidente Chirac, " no se resolverá nada prohibiendo ciertas prácticas en un país determinado si los investigadores y médicos pueden desarrollarlas en otros".

El hecho de que dos de los países más avanzados en biotecnología, el Reino Unido y los Estados Unidos, estén todavía abiertos a la práctica de la clonación humana nos lleva a preguntarnos sobre los beneficios que se pueden esperar de ello. La respuesta hay que buscarla en la comprensión del contexto industrial que envuelve y empuja este problema. El desarrollo de estas técnicas viene dado por las ventajas que tanto en agricultura como en ganadería reportan la manipulación genética y clonación de especies más productivas a la vez que exactamente seleccionadas a las necesidades del mercado. No sólo esto, en medicina, la introducción de ciertos genes humanos en animales puede permitir la producción de sustancias terapéuticas o facilitar los transplantes de órganos al disminuir el rechazo inmunológico. Estas técnicas son útiles a la humanidad y a la vez generan importantes beneficios económicos a las empresas de este sector.

Estas ventajas se vuelven contra la humanidad cuando se pretende producir el salto y franquear la barrera de la dignidad humana, queriendo manipular genéticamente o clonar personas. Pero, ¿qué interés tiene clonar personas?. Las respuestas directas pueden ser tan variopintas como inmortalizar personas haciendo un duplicado antes de que se mueran, reponer la pérdida de un ser querido volviéndolo a producir, disponer de una técnica para tener hijos cuando otros métodos han fracasado, disponer de un gemelo en reserva para reponer órganos o tejidos cuando estos fallen en el original…! Las respuestas indirectas, seguramente las que en estos momentos frenan la prohibición contundente por parte de ciertos gobiernos, presionados por sus industrias, son del orden de que la investigación con clones humanos, aunque sea en etapa embrionaria, es necesaria para hacer importantes descubrimientos sobre el cáncer o todo tipo de enfermedades hoy incurables.

Es importante no olvidar que ya conocemos el hecho de que los gemelos univitelinos, producto de la escisión precoz de un embrión de forma natural, son genéticamente iguales, son clónicos, y sin embargo son dos personas diferentes. Si estos niños que son genéticamente iguales y se han desarrollado en un ambiente casi idéntico vemos que son diferentes entre ellos, ¿ cómo pretender inmortalizarse mediante un clon que nacerá muchos años después o pensar que se volverá a tener al hijo perdido en un accidente?. El producto de ambos intentos sería disponer de otra persona muy parecida, genéticamente igual, pero diferente.

De todos modos, estas cuestiones tan llamativas no deben desviarnos de intereses más pragmáticos como disponer de piezas de recambio originales usando … un clónico? un embrión congelado listo para usar?. No es necesario recurrir a la clonación humana para ciertas cosas. El avance en las técnicas de cultivo celular y criopreservación de tejidos nos podría proporcionar, en este sueño de un mundo tan avanzado, la posibilidad de disponer de tejidos propios de repuesto. Un mundo de ensueño tan avanzado como justo, donde estas técnicas estarían disponibles para todos….o sólo para las personas ricas?, o sólo para las naciones ricas?.

Se trata de desarrollar la investigación biomédica en direcciones éticamente correctas, del mismo modo que los tejidos propios se pueden reproducir sin necesidad de clones, las enfermedades hoy día incurables se pueden investigar sin necesidad de tener embriones humanos clonados. Lo que nos remite al estatuto jurídico del embrión. El Protocolo europeo sobre prohibición de clonar seres humanos indica que el uso de células embrionarias en técnicas de clonación debe ser examinada en el protocolo sobre protección del embrión. La protección del embrión humano, una frase épica que trae el eco de discusiones originadas en décadas pasadas sobre la fecundación in vitro o incluso el aborto (incluyendo la RU-486) y que desde entonces vuelven como las olas ala orilla de nuestras conciencias.

Seguimos con la cuestión de instrumentalizar seres humanos, de considerar seres humanos como medios u objetos para obtener los fines deseados. Los esclavos no tenían los derechos de los hombres libres, sólo eran objetos o instrumentos, afortunadamente la esclavitud fue abolida hace tiempo. También se ha avanzado en el reconocimiento de los derechos de la mujer y de los niños. Parece que la conciencia colectiva va mejorando lentamente. Incluso se protege a los animales de tratos crueles o del peligro de extinción. Las propias sociedades de defensa de los animales están en contra de ciertas investigaciones tales como hibridaciones entre especies. Ahora que las máquinas han liberado a hombres y animales de pesados trabajos, no debemos permitir que la biotecnología nos vuelva a esclavizar.

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