EDITORIAL FEBRERO 1999

EMBRIONES HUMANOS PARA LA INVESTIGACIÓN

A lo largo de la historia han sido muchos los intentos de brujos y alquimistas por obtener el elixir de la larga vida. Cuando la existencia sobre la faz de la tierra resulta placentera parece que lo único que queda es buscar su prolongación a toda costa. En el pasado se intentó a través de productos destilados de un alambique o de productos naturales procedentes de seres vivos en sus más tiernas etapas. En la actualidad parece que se intenta combinar ambos métodos.

La empresa Geron, fundada en 1990, ha patentado la forma de obtener células pluripotenciales de la masa interior del blastocisto para inyectarla en ratones inmunodeprimidos y obtener su diferenciación en tejidos adultos. Científicamente este resultado no es sorprendente. Ya se sabía que las células del blastocisto son pluripotenciales, puesto que todavía no se ha producido la primera diferenciación de las células en las capas que formarán el ectodermo, mesodermo y endodermo. Tampoco sorprende que estas células sean inmortales en cultivo, pues esta propiedad suele estar presente en las células indiferenciadas y es bien conocida en las células tumorales. Tampoco sorprende que unas células indiferenciadas, al contacto con los factores de crecimiento y citoquinas presentes en un tejido adulto se diferencien hacia esa estirpe celular. Por último no hay que perder de vista que este injerto de células se realiza en un entorno de inmunosupresión, de lo contrario se produciría un rápido rechazo.

La publicidad realizada de este resultado produjo la subida del precio de las acciones de Geron en Wall Street.

Poco después, los laboratorios Advanced Cell Technology divulgaron a la prensa la obtención de células híbridas con citoplasma de óvulo de vaca y núcleo de célula cutánea de un humano adulto. Con este experi-mento se obtuvo un embrión "híbrido" de humano y de vaca, puesto que hay que considerar la existencia de DNA en las mitocondrias presentes en el citoplasma.

El jurista Alexander Morgan llama células "stem" adultas totipotentes a las obtenidas mediante este método, pero pensamos que este término induce a confusión, ya que lo obtenido es un embrión con genoma humano pero con influencias de DNA citoplasmático de origen animal, cuyos efectos se desconocen. Morgan se con-grantula pensando que gracias a esta técnica será posible realizar las investigaciones necesarias sin necesidad de recurrir a los embriones humanos, pero por lo argumentado más arriba pensamos que tampoco esta técnica está libre de inconvenientes éticos, puesto que, de hecho, es seguir trabajando con embriones "en gran medida" humanos.

Llama poderosamente la atención que estos resultados sean difundidos en los "mass media" antes de ser comunicados en las revistas científicas y contrastados en los congresos de especialistas. No nos cabe duda de que esta estrategia está orientada a presionar sobre la opinión pública para que se acepte como natural la realización de ciertas técnicas de dudoso beneficio científico y de graves consecuencias éticas. Dos décadas después del inicio de la reproducción artificial humana y de las solemnes declaraciones sobre el sumo respeto con que se trataría a los embriones, contemplamos, a la vez, el debate sobre el destino de miles de embriones congelados y la solicitud de donación de óvulos por parte de los mismos centros en que se conservan los embriones en nitrógeno líquido.

En estos momentos la FIV-TE ya muestra a todas luces su baja tasa de éxitos y los problemas que ha ocasionado de tipo ético y legal, llegando a situaciones rocambolescas que han salpicado la prensa en los últimos años.

Deberíamos plantear ya el fin de la financiación con recursos públicos de la FIV-TE a la luz de su pobreza terapéutica, de los problemas que origina y de la necesidad de utilizar dichos recursos, cada vez más escasos, para objetivos más prioritarios de salud pública.

Pero justamente es ahora cuando en Italia existe un debate parlamentario sobre la donación de óvulos. Es ahora cuando en Barcelona, los mismos que solicitan donantes de óvulos y ovarios, aceptan la clonación de embriones humanos para la investigación, no para la reproducción. Es ahora cuando el parlamento belga, en contra de la normativa de la Comunidad Europea, permite la clonación de embriones humanos para la investigación.

Recordemos que cuando se inició la FIV-TE era con la promesa de dar a las parejas un hijo procedente de ellos mismos, la denominada FIV-TE homóloga. Parece tan descarada la baja rentabilidad de dicha técnica, que la FIV-TE heteróloga, muy discutida hace veinte años, es planteada ahora de forma rutinaria. Una prueba más de que en bioética, como en toda la ética, la aceptación del caso extremo, con olvido de un principio fundamental, produce una degradación en cadena.

En definitiva, estamos asistiendo a la farsa en que, bajo el encubrimiento del tratamiento de la infertilidad, se busca material para investigación en biología humana.

Con la promesa de acabar con las enfermedades incurables, degenerativas o tumorales, que afligen a a la Humanidad, quieren convencernos de que se deben clonar, congelar, hibridar o escindir embriones humanos. Con la promesa de la eterna juventud se sigue negando la condición, el respeto y la dignidad de persona al embrión humano.

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