EDITORIAL JUNIO 1998

SANTO TOMÁS MORO Y LA EUTANASIA

Después de la aparición de varias publicaciones que se amparan en "Utopía" de Santo Tomás Moro, para dar sentido a la eutanasia, como son por ejemplo, J. Sánchez Aljama (1), Esperanza Guisán (2), Adrián Cordón (3), Juan Manuel de Prada (4), etc, creemos necesario hacer unas reflexiones sobre el contenido de dicha obra.

En el siglo XVI el término ya había pasado a ser de uso común significando «repúblicas imaginarias que nunca existieron ni existirán, visiones vanas, fantasías de filósofos que entretienen el tiempo y ejercitan su agudeza» ("De Republica Anglorum", Thomas Smith, 1583).

Durante más de cuatro siglos, la Utopía de Santo Tomás Moro ha ejercido diversas influencias sobre numerosos conceptos de la naturaleza de la sociedad: su organización, su ética de conducta y sobre el alcance que tiene el valor de la persona humana.

Sobre la Utopía, escrita originariamente en latín, porque éste era el idioma común de los estudiosos europeos que constituían el público de Moro, se ha dicho mucho y variado (es interesante y recomendable la obra "Introduction to Utopia", de H. W. Donner, London 1945) y a menudo se ignoran algunas consideraciones que todo lector debería tener muy presentes si quiere llegar a comprender la obra, de la manera como Tomás Moro y sus amigos quisieron, es decir, de la forma como una mente del siglo XX pueda penetrar en el mundo del XVI.

Ciertamente hay algunos rasgos que son tan sorprendentes que requieren estos comentarios. Como cuando habla, pongamos el caso, del matrimonio de los sacerdotes, el divorcio por intolerable ofensividad de carácter, la incitación al asesinato de un monarca enemigo y la eutanasia de los ancianos y enfermos ("Utopía", Libro II, Cap. G, puntos 11 a 18), aspecto éste que nos ocupa ahora.

La primera consideración es que Utopía es un diálogo y que a veces es tan difícil discernir lo que Moro sostenía como lo que no compartía en absoluto.

La segunda consideración es que Utopía no es una nación cristiana sino un estado colectivista; un estado inhumano gobernado por la mera razón humana.

La tercera consideración es que Moro era un maestro de la ironía y de la sátira cuyo sentido del humor casi nunca le abandonaba; el significado superficial a menudo no se corresponde con la totalidad de su pensamiento.

La cuarta consideración es que el vocablo "Utopía", originaria y etimológicamente, significa «En ningún lugar». Con los años, la palabra se ha hecho sinónimo de Estado ideal, y hay quien se inclina, equivocadamente, a pensar que todo el contenido constituye el ideal de perfección de Moro, y que, consecuentemente, no puede ser criticado. No era éste su propósito.

Al final de la obra, Tomás Moro, escribe en nombre propio y así se manifiesta: "Muchas de las cosas que vinieron a mi mente sobre los hábitos y leyes de estas gentes me parecieron bastante absurdas". Y también: "Aunque él (Hythlodaye; protagonista de Utopía) sea un hombre de unos estudios indiscutibles, sin embargo no puedo concordar con todo lo que él afirmó". Moro siguió la idea hasta donde pudo, y nos mostró las nefastas consecuencias de una razón divorciada del sentimiento y de la revelación.

(1) Sánchez Aljama J;et al. Reflexión clínica y sociológica de la muerte. An.Med.Int,1998:15;36.

(2) Esperanza Guisán. La eutanasia y el prejuicio. "El País", pág.13.3/3/1998.

(3) Adrián Cordón. Eutanasia.Derecho a morir dignamente. Med Clin(Barc),1995:104;92.

(4) Juan M. de Prada. Eutanasia. ABC, 24/10/97.

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