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En España se acaban de aprobar (febrero 2005) los primeros
proyectos de investigación dirigidos a utilizar embriones
humanos para obtener cultivos de células madre.
Investigar
utilizando células madre embrionarias presenta dos objeciones muy
importantes que difícilmente pueden soslayarse: una objeción ética
y otra científica. Además, no tiene en cuenta una alternativa que
ofrece al menos los mismos resultados: investigar con las células
madre obtenidas a partir de los tejidos del propio enfermo.
Existe en primer lugar un problema ético: investigar
con células madre embrionarias supone necesariamente dar muerte al
embrión, un ser humano inmaduro, algo que todos nosotros hemos sido.
Por otra parte se trata de una investigación con problemas técnicos
y científicos muy serios. Los tejidos que se obtienen a partir de
las células madre embrionarias son difícilmente controlables,
muestran alta inestabilidad en la expresión de sus genes y al crecer
producen malformaciones y tumores.
Por el contrario, la misma investigación llevada a cabo
usando células madre extraídas del propio enfermo (células madre
adultas) no presenta ningún problema ético, no da lugar a tumores
ni presenta problemas de rechazo. Mientras las embrionarias no han
demostrado hasta la fecha su utilidad terapéutica, las células madre
adultas se están usando en el tratamiento de lesiones cardíacas,
anemias graves, esclerosis múltiple, regeneración de tejidos cerebrales,
leucemia y artritis, entre otros. Por el contrario, las células
madre embrionarias en realidad hasta ahora no han curado nada, a
pesar de haber transcurrido veinte años desde que se iniciaron los
trabajos con ellas.
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