¡No más abortos! ¡No más tragedias!

Isabel Viladomiu Olivé
Master en Bioética y Derecho
Asociación Catalana de Estudios Bioéticos

Una nueva y reciente resolución del Consejo de Europa (16/04/2008) sobre el aborto exige su despenalización en los países miembros, si no lo han hecho aún. Desde el Observatorio de Bioética y Derecho (OBD) de Barcelona presionan para introducir cambios en nuestra legislación para adecuar -según dicen- la legislación a la realidad. Proponen la libre decisión de la mujer durante las 14 primeras semanas, alargando este plazo a 22 semanas por condiciones socioeconómicas. La directora de OBD, María Casado, tiene la estulticia de declarar que el aborto es “una decisión trágica en la que todos los caminos son trágicos” pero ante tanta tragedia su propuesta es aborto libre, como si no fuéramos capaces de encontrar otras soluciones a la masacre que vivimos.

Un embarazo puede ser un problema, y de hecho lo es, cuando falta el soporte del padre para alumbrar una nueva vida. El hijo se engendra en un acto muy concreto: una relación sexual y con concurso de varón. Ninguna mujer se queda embarazada por pasear tranquilamente por el parque o comprando en un supermercado. Es necesaria esta relación tan humana e íntima para la generación de una nueva vida. No es ninguna tontería, es la realidad que siempre olvidamos. Curiosamente el aborto permite al padre lavarse las manos de una acción que se espera libre y responsable por su parte. El varón que abandona a la mujer embarazada solamente la desea, no la ama, la rechaza a ella y a su propio hijo. Este hecho tan inhumano es el que será bendecido por el Derecho ampliando la ley del aborto, ¡qué irracionalidad!

Frente a una bioética hedonista, individualista y liberal como la propuesta por el OBD surge otra bioética que contempla la realidad tal como es, la que reconoce y da un valor intrínseco sin tergiversaciones ni componendas a toda vida humana. El aborto es una tragedia siempre. Es tragedia para la mujer que aborta, pero más gran tragedia es la promoción irresponsable del aborto desde situaciones bioéticas privilegiadas.

El aborto no es un acto sanitario como otro cualquiera, ni nunca lo será. Un embarazo no es una enfermedad, es un proceso fisiológico que no requiere de intervenciones sanitarias. Sin intervención de terceros el niño nacería siempre. Los embarazos se controlan médicamente en su evolución porque hoy, gracias a Dios y a los avances tecnológicos, se puede hacer. Espero que por esta misma lógica, los médicos sean los primeros que se opongan a tanta insensatez y recurran a la objeción de conciencia, último reducto de sentido común que nos va a quedar.

La tragedia del niño que no nacerá no se soluciona con despenalizaciones, ni más seguridades jurídicas para médicos y pacientes que quieran abortar, al contrario, se generalizará más si cabe. El cambio necesario vendrá por un cambio en nuestras cabezas y corazones, cuando seamos capaces de reconocer el respeto debido a la mujer y a su hijo en cualquier momento de su gestación. Este camino que propongo es un camino humilde y comprometido, que no reclama falsos derechos ni libertades dañinas, pero que aporta lo fundamental para cualquier hombre: amar a los demás y saberse amado. Nada más contrario a nuestra capacidad de amar que el aborto provocado, es el “no” más grande nunca pronunciado ante una verdad.

Isabel Viladomiu Olivé
Master en Bioética y Derecho
Asociación Catalana de Estudios Bioéticos