NOTA DE PRENSA

Abril de 2000

Ante la proposición de ley del grupo ERC que pide la reforma del Código Penal para despenalizar la eutanasia, Isabel Viladomiu Olivé, Presidenta de l’Associació Catalana d’Estudis Bioètics quiere recordar que la vida humana no pierde valor ante la enfermedad ni ante la proximidad de la muerte.

La proposición de ley de ERC en favor de la eutanasia vuelve a optar por la excepción en el rango normativo, al solicitar su legalización en los casos de "petición expresa e inequívoca" y de "una enfermedad dolorosa, grave e incurable". En el aņo 1985, ya se utilizó la violación, un acto verdaderamente repugnante, como principal argumento para lograr la despenalización del aborto. Hoy, 15 aņos después, las cifras oficiales muestran que sólo el 0,02% de las interrupciones del embarazo se realizan bajo el supuesto de violación, mientras que el aborto se ha generalizado y ha sido asumido no sólo como legal sino como perfectamente normal por nuestra sociedad. El ejemplo del aborto, pues, muestra cómo la despenalización puntual de la eutanasia puede acabar llevando a su extensión a otros muchos otros supuestos. Por contra, la penalización de la eutanasia viene cumpliendo con particular eficacia la promoción del respeto de todo hombre ante la muerte y asegura que las circunstancias nunca puedan llegar a convertir en loable un acto irreversiblemente discriminatorio: la provocación de la muerte.

Los derechos humanos deben ser defendidos contra modas y movimientos. Lo único que cabe esperar de nuestras democracias es que invierta en sus ciudadanos cuando, tras una vida colaborando en la construcción de una sociedad mejor, les llega el momento del desvalimiento. Por eso, la respuesta al dolor y a la enfermedad sólo puede ser la inversión en unidades de cuidados paliativos, centros que anulan practicamente cualquier dolor que un paciente puede llegar a experimentar. Sólo así pueden dejar claro los responsables civiles que la enfermedad y el dolor hacen que la vida humana gane valor a sus ojos: hacen que merezca la pena, más que nunca, invertir en ella. La Historia muestra que es un error de consecuencias sociales dramáticas permitir que cualquier iniciativa, sea del tipo que sea, pase por encima de los derechos humanos, intrínsecos a toda persona e independientes a su raza, edad o circunstancia.

La eutanasia busca provocar la muerte de un ser humano. Es lógico que siga recibiendo el nombre de homicidio y sea castigada por el Código Penal. Despenalizar la eutanasia sería reconocer que existen vidas que no valen la pena ser vividas. Significaría transmitir el mensaje de que en nuestras sociedades hay ciudadanos que, por sus circunstancias, es mejor que no existan. Enseņar que hay hombres y mujeres que sobran.

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