Barcelona,
14 de marzo de 2001.- “La despenalización de
la eutanasia traerá consigo el freno a la investigación médica pues ya no
habrá razones para indagar en, por ejemplo, los mecanismos patógenos de
la senilidad, de la degeneración cerebral, del cáncer en estadio terminal,
etc, según ha afirmado esta mañana en rueda de prensa la Associació Catalana
d’Estudis Bioètics (ACEB) que ha presentado el documento “Razones del no
a la eutanasia”.
Con
este documento, la ACEB clarificar una serie de nociones que giran en torno
a la eutanasia y que con frecuencia se confunden. Los autores recuerdan
que la eutanasia es, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aquella
“acción del médico que provoca deliberadamente la muerte del paciente”.
Esta acción, afirma el documento, “puede llevarse a cabo de modo directo
(proporcionando una inyección letal al paciente) o indirecto (no proporcionando
el soporte básico para la supervivencia del paciente)”. En ambos casos es
eutanasia “porque la finalidad es acabar con una vida enferma”.
Para
los autores del estudio, la despenalización de la eutanasia “le ganará la
batalla a los cuidados paliativos por ser más indolora, rápida, estética
y económica convirtiéndose para el enfermo en un derecho exigible a una
muerte dulce, para los allegados en una salida más cómoda, para algunos
médicos un recurso sencillo que ahorra tiempos y esfuerzos y para los gestores
sanitarios una intervención de óptimo cociente costo/eficacia”. En definitiva,
la reiteración de casos irá privando a la eutanasia de su carácter excepcional
y acabará sustituyendo a la medicina.
El
escrito rechaza categóricamente el encarnizamiento terapéutico y aboga por
un tratamiento eficaz del dolor, por una información clara sobre la enfermedad,
pronóstico y tratamiento explicado en un lenguaje comprensible para el paciente.
“La solución pasa por dar un cuidado integral a quien pronto va a morir,
tratándole tanto los sufrimientos físicos como psíquicos”. Según los autores,
este es el fundamento de la Medicina Paliativa, “responder a cualquier necesidad
de los enfermos, aliviarle el dolor y el sufrimiento hasta el momento de
la muerte”.
La
ACEB se constituyó en el año 1994 por profesionales procedentes de distintos
ámbitos con una inquietud ante los conflictos éticos que surgen por las
nuevas posibilidades de intervención sobre la
vida humana y la biosfera. Desde el año 1997 la asociación está presidida
por Isabel Viladomiu y su portavoz y vicepresidente es Manuel Sureda, jefe
de Oncología del Hospital General de Catalunya.
