NOTA DE PRENSA
22 de septiembre de 2000

Ante la presentación del Informe coordinado por l’Observatori de Bioètica y Dret del Parc Científic de Barcelona sobre la utilización de embriones para investigación, Isabel Viladomiu Olivé, Presidenta de l’Associació Catalana d’Estudis Bioètics recuerda que la opinión de muchos no cambiará nunca las leyes biológicas del desarrollo embrionario.

La ciencia confirma la existencia de un nuevo ser desde la unión de los gametos con un patrimonio genético único y exclusivo. Se hace necesario omitir esta realidad objetiva y científica sobre el embrión negándole su pertenencia al género humano para poder seguir en el camino imparable de la investigación, sin contar con las consecuencias que conlleva el desprecio o instrumentalización de la vida de unos para salvar a otros.

La opinión unánime de unos expertos no hará nunca lícita una intervención que es en sí misma ilícita. Los fines no justifican nunca los medios y aunque el fin sea posibilitar la curación de enfermedades nunca hará licita la utilización o producción de embriones para su posterior destrucción. De nuevo surge el vacío legal ante la identidad y estatuto del embrión humano a nivel internacional quedando a merced de opiniones y consensos interesados.

El debate alza al embrión humano como protagonista "sin voz" y lo deja a merced del reconocimiento social de mayorías que omite los datos objetivos de la ciencia sobre el inicio de la vida desde la fecundación y ahora también de la clonación. Las técnicas de reproducción asistida han generado miles de embriones, mal denominados sobrantes, que han generado un dilema ético antes nunca planteado y al que nadie conoce con certeza qué tratamiento les corresponde. Que los padres no los quieran para su implantación en el cuerpo de la mujer no significa que no hayan sido generados con la intención de ser "sus hijos", ni modifica su pertenencia a nuestra especie.

El avance científico no puede omitir las mínimas reglas éticas de respeto incondicional a todo ser humano independientemente del momento de su desarrollo en que se encuentre. Hay que tener la valentía de reconocer en el embrión un ser muy pequeño, un "agregado de células" por el que todos hemos pasado. La investigación de la capacidad terapéutica de las células estaminales, debería hacerse a través de las células estaminales adultas y nunca por la vía de "producción" de seres clónicos para curar. El avance tecnológico no es ajeno a otro avance no menos importante como es el avance humanístico de la sociedad. El principio de responsabilidad sobre las acciones y el legado a generaciones futuras nos obliga a reclamar respeto y prudencia para limitar aquellas acciones que plantean serias dudas éticas.

 

 

volver a noticias