LA UTILIZACIÓN DE EMBRIONES
Octubre 2001

Como apunta ABC (11/10/01), el embrión humano va a ser de nuevo objeto de debate en la Comisión Nacional de Reproducción Asistida por una petición de la comunidad científica para la reforma de la Ley de Reproducción Asistida de 1988. Dicha comunidad solicita autorización para investigar sobre el embrión, basando su demanda en el potencial terapéutico de sus células, dejando de lado los enormes reparos éticos que ello conlleva. El número de embriones congelados aumenta sin que nadie sepa a ciencia cierta qué trato se les ha de dar. ¿Qué solución ética es correcta a su condición humana? No olvidemos nunca que la finalidad existencial de estos embriones es ser hijos. Ningún científico puede negar esta evidencia.

La falta de consenso desde el punto de vista científico y ético en este asunto es evidente. Dicho desacuerdo es extraño, pues es la propia ciencia la que debe responder al conocimiento formal de cómo son las cosas y de cómo son las leyes biológicas de desarrollo bajo las que se inicia un proceso vital. Los acuerdos sobre el trato que debe recibir este ser tan minúsculo es lo que está en juego en estos momentos.

Hay muchos intereses científicos, económicos y técnicos sobre las nuevas líneas de investigación celular, en las que ningún gobierno se ha atrevido a dar carta blanca para la destrucción de los embriones congelados o para su producción con fines científicos, ya que todos intuimos que algo no corresponde.

Nuestro Gobierno podría aportar la petición urgente sobre la definición científica y jurídica del estatuto del embrión humano, como punto de partida a este debate social, para que la ciencia esté al servicio del hombre y no éste al servicio de la ciencia. Permitir la posibilidad de investigar sobre los embriones sobrantes abrirá la puerta a una depreciación del embrión y al comercio con las células germinales, especialmente con los óvulos femeninos.

Isabel Viladomiu Olivé.
Sant Cugat del Vallés (Barcelona).

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