Un tribunal británico
permite a los médicos no reanimar a un bebé de 11 meses
Londres, 7
de octubre de 2004 - Un alto tribunal británico
ha fallado a favor de los médicos del sistema nacional de salud
del grupo hospitalario Portsmouth Hospitals NHS Trust. La sentencia
determina que no deben reanimar a la pequeña Charlotte Wyatt
de 11 meses de edad en caso de presentar una parada respiratoria. El
motivo alegado ha sido el hecho de que su severa afectación cardiopulmonar
disminuiría mucho su calidad de vida. A lo largo de dos
días, los médicos declararon ante el juez que la enfermedad
pulmonar de Charlotte no le permitiría superar el primer año
de vida.
Nacida prematuramente
a los seis meses de embarazo, con un peso de 450 gramos y una talla
de 12.7 centímetros, Charlotte padece una afectación respiratoria
y neurológica severas. Dada su inmadurez, a lo largo de los primeros
meses presentó varias paradas respiratorias teniendo que ser
reanimada. Durante todo este tiempo Charlotte no ha abandonado el hospital,
precisando oxígenoterapia y alimentación por sonda.
Pocos días
antes, Darren Wyatt (33 años), padre de Charlotte, había
presentado ante el juez Hedley una sentida súplica pidiéndole
que no permitiera que los médicos dejaran morir a su hija. "Cuando
tomas afecto a alguien, no puedes después lanzarlo lejos sin
más, como si de una fruta podrida se tratara, con el pretexto
de que deseas algo mejor", afirmaba.
Él y su esposa
Debbie (23 años), creían que Charlotte es una luchadora
y que debería hacerse todo lo posible por ella, aún cuando
su supervivencia fuera a costa de alguna discapacidad. Ambos son cristianos
fervientes.
El caso ha suscitado
enorme atención en Inglaterra debido al enfrentamiento surgido
entre los médicos, deseosos de permitir la muerte de la
niña, y los padres, quienes insistían en que se
pusieran todos los medios para permitir que viva.
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