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ASSOCIACIÓ CATALANA D'ESTUDIS BIOÈTICS

Comisiones y discusión de casos

Santiago Fernández Burillo

 

E

n tono autobiográfico, Warnock se acerca al lector con tacto personal. Fue educada en un excelente colegio confesional de la Iglesia de Inglaterra. El lema de St. Swithun (Winchester) era: Caritas, Humilitas, Sinceritas. A Mary Warnock y sus compañeras les comenzó a interesar la "sinceritas" al llegar a la adolescencia. Todavía hoy cree que su interés por la ética proviene de aquella predisposición a examinar la adecuación entre los propios sentimientos y la conducta. No dice entre la conciencia y la conducta, sino entre los sentimientos y la conducta; porque la verdad ética no brota, para Warnock, de la razón, sino del sentimiento. Esto marca, como por principio, su idea de la moralidad con un tinte subjetivo. Efectivamente, el lector encuentra en esta Guía planteamientos y soluciones eclécticos, tributarios sobre todo de la filosofía de Hume y de J. Bentham, una mezcla de emotivismo moral y utilitarismo, que se reparten el doble campo de: 1) la "moral" individual, cuya clave es el sentimiento de "altruismo", y 2) la "ética pública" cuya clave está en la búsqueda de la utilidad social, en pro de la cual se impone la renuncia al "interés privado".

Winchester

Aquella su primera formación confesional se vio pronto sustituida por la mentalidad laicista; así, cuando llegó a Oxford (1942), para cursar estudios universitarios, dice que "desaparecieron la presión moral y la atmósfera religiosa".

La formación filosófica de Warnock fue incompleta. Ella reconoce que la filosofía moral en el Oxford de su época de segundo ciclo (1946-48) era deficiente. El mentor era George E. Moore, autor del argumento llamado "falacia naturalista", con el que criticaba el utilitarismo de John Stuart Mill. Moore fundamentaba el bien moral acudiendo a un cierto intuicionismo de valores (análogo a Brentano) que la defraudó. La otra tendencia dominante era la filosofía analítica. Alfred J. Ayer (1910-1989) había introducido el neopositivismo vienés en el mundo anglosajón en 1936 (Lenguage, Truth and Logic). Pero los analistas no estudiaban la vida concreta, sino el lenguaje que utiliza la ciencia ética; no hablaban nunca de realidades, sino de "filosofía". Por lo demás, cuando evoca su lectura de "los clásicos" menciona a Platón, Aristóteles, Hume, Locke, Kant y Moore. Con este bagaje, aceptó a finales de la década de los 50, el encargo de "Oxford University Press" de escribir un librito para la colección "Home University Library", se debía llamar: Ethics Since 1900. Ese libro se convertiría en su obra más conocida, durante tiempo. Tuvo el acierto de incorporar a Jean-Paul Sartre, de moda en el Continente y desconocido en la Gran Bretaña. Durante los años 50 ella fue la única persona en Oxford a quien se podían dirigir los estudiantes deseosos de conocer el existencialismo. Publicó un libro sobre Sartre y se convirtió en invitada habitual de "Radio Three".

La lectura de El Ser y la Nada, le repugnó por su talante solemne y pretencioso; el pensador francés, a diferencia de los británicos, deducía la moral de la metafísica, y la moral -según Sartre- era un "autoengaño"; no obstante, su método fenomenológico a base de casos narrados le convenció. "Cuando Sartre nos embarca en una narración, de pronto toda la pretenciosidad y la oscuridad desaparecen como por ensalmo, y consigue convencernos" (p. 19). Se diría que hizo suyo el método sartreano, sin la metafísica. Esta es, otra vez, una tara de origen en el pensamiento de Warnock, ¿cómo abordar filosóficamente la realidad práctica sin una filosofía de la "realidad"?

En 1977 dirigió una investigación gubernamental sobre la educación de niños discapacitados. La conclusión fue que debía aplicarse a éstos el derecho universal a la educación, a cargo del Ministerio de Educación y no del de Salud.

"Creo que fue la primera vez que tuve que justificar públicamente una posición moral determinada ante un grupo de lectores no especializados, formado especialmente por parlamentarios" (p. 19)

El informe comenzaba con una declaración moral de principios. En esa época aprendió, dice, dos cosas: una, lo importante que es el uso de imágenes (como la de una "carretera" para el proceso educativo), en efecto, la labor de los filósofos morales sería "tratar de crear una comprensión práctica" de las situaciones acerca de las que se está hablando. Mary Warnock ha escrito en alguna ocasión que ser filósofo es "ser un comunicador", de ahí que su fama filosófica sea más mediática que académica (1). Su segunda "adquisición" fue la toma de conciencia de la distinción entre moral pública y moral privada (dictados de conciencia).

(1) "Why else choose Mary Warnock to introduce the volume with 'What makes someone a philosopher?' Lady Warnock may be many things, but a philosopher she is not. Here she claims philosophers are primarily communicators, (like historians?), rather 'than those who sit and think'". (Martin COHEN, Reseńa de: History and Theory: Contemporary Readings Ed. Brian Fay, Philip Pomper, Richard T. Vann, Blackwell, 1998 pp. 401; en The Philosopher Reviews, en: http://atschool.eduweb.co.uk/cite/staff/.htm)


 

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