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ACEB Associació
Catalana d'Estudis Bioètics ANÁLISIS |
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Singapur, julio 2003 |
Dallas, octubre 2003 |
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LA
SEPARACIÓN DE LAS SIAMESAS IRANÍES El martes 8 de julio mueren Laleh y Ladan Bijani,
poco después de que los cirujanos separaran por completo sus cerebros.
Las hermanas Bijani eran siamesas. Habían vivido 29 años
unidas por la cabeza, al sufrir una malformación congénita
que les obligaba a compartir una parte del tejido cerebral. Tras nacer
en un hogar pobre y perdido todo contacto con sus padres naturales, habían
sido adoptadas al año de edad por un médico iraní
y su esposa. Aunque Laleh y Ladan no conocían otra forma de vida
y se habían adaptado a su situación - para ellas natural
- hasta el punto de graduarse en derecho en la universidad. Pero mantenían
viva la esperanza de que algún día podrían ser operadas
con éxito y gozar así de la independencia que les negó
la enfermedad. En 1988 las hermanas consultaron a Madjid Samii, un neurocirujano
alemán con experiencia en este tipo de intervención. Sin
embargo, el especialista se negó a operarlas al juzgar nulas las
posibilidades de éxito. El 6 de abril de 2001 se inició en Singapur una
intervención de las mismas características que acabaría
exitosamente tras más de 80 horas de meticuloso y paciente trabajo.
Dos hermanas de 11 meses procedentes de Nepal, Ganga y Jamuna Shresth,
eran separadas en un hospital de Singapur. El neurocirujano pediátrico
Keith Goh había dirigido la intervención, y fue él
quien, tras valorar las posibilidades de éxito, accedió
finalmente a separar a las gemelas iraníes. La estimación
de probabilidad de éxito era del 50%. Laden i Laleh manifestaron
expresamente que se hallaban decididas a asumir el riesgo. La operación comenzó el domingo dia 6 de
julio. En el Raffles Hospital, un hospital privado de Singapur, Keith
Goh dirigía un equipo internacional de especialistas, entre los
que se contaban 28 médicos cualificados para este tipo de cirugía.
Tanto los facultativos como el centenar de técnicos que colaboraron
en la intervención accedieron a hacerlo de forma desinteresada,
sin retribución económica. En todo momento, los detalles
de la intervención fueron dados a conocer de forma abierta al público. El pasado martes 8 de julio se anunció la muerte
de ambas enfermas al no poder superarse una de las principales dificultades
técnicas de la intervención: el remodelamiento de los vasos
sanguíneos cerebrales, necesario para crear dos sistemas vasculares
independientes donde antes sólo existía uno. Según
se informó, ésta fue la causa inmediata del fracaso de la
separación de las hermanas Bijani, al no poder controlarse a tiempo
la hemorragia originada y producirse una elevación letal de la
presión intracraneal. Algunos medios han cuestionado la ética de la intervención, cuestionando la existencia de un mínimo de probabilidades de éxito que permitiera indicar la separación. Sin embargo, la mayoría de médicos y especialistas en bioética han coincidido en afirmar que la decisión fue correcta, aunque no siempre han argumentado esta valoración de la misma manera. Mientras algunos creen que bastaba la decisión libre e informada de las enfermas, la mayoría no piensa que ésta fuera una razón suficiente, basándose en cambio en la profesionalidad y prudencia manifestadas por el Dr. Goh y su equipo. (top) |
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SEPARACIÓN
DE SIAMESES EGIPCIOS Tras una operación de 34 horas de duración, un equipo de cinco neurocirujanos consiguió separar dos niños gemelos siameses, Ahmed y Mohamed Ibrahim, nacidos en junio de 2001 a 500 millas al sur de Cairo. Los pequeños compartían parte de su tejido cerebral y de los vasos que suministran riego sanguíneo al cerebro. La intervención se practicó en el Children's Medical Center de Dallas, comenzando la mañana del sábado 11 de octubre y finalizando al atardecer del domingo. Al completarse la separación de los niños, su padre sufrió un desvanecimiento por la emoción. Los pacientes ingresaron después de la operación en la unidad de cuidados intensivos bajo profunda sedación (coma barbitúrico) y fueron sometidos a respiración asistida. A una semana de la intervención la impresiós de los médicos es muy favorables, habiéndose podido comprobar que ambos pueden mover sus extremidades y son capaces de fijar la atención en el entorno. El pronóstico es difícil de
formular, dado que apenas existe otro caso similar a este y no se dispone
de documentación que permita deducir la recuperación de
los niños. Sin embargo, el curso inmediato está siendo extremadamente
esperanzador, según ha comentado el Dr. James Thomas, jefe de la
unidad de cuidados intensivos del Children's Medical Center Dallas. (top) |
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Resulta particularmente complejo el caso de las pacientes de Irán. Se trata de pacientes mayores de edad, acostumbradas a vivir unidas por su defecto craneal. A pesar de la malformación han podido cursar estudios universitarios y se han desarrollado con relativa normalidad hasta la edad adulta. Terminados sus estudios y su desarrollo somático, se enfrentan ahora a un futuro que les exige independencia: cada una tiene su propia vocación profesional y sus deseos de poder formar una familia. Conscientes del riesgo que corren, se hallan sin embargo decididas a intentar la separación quirúrgica. En el caso de los niños egipcios la decisión corresponde a los padres. La extrema gravedad anatómica del defecto que les une les impide incluso mantenerse de pie y no les permite ni siquiera poderse observar mutuamente. La imposibilidad de desarrollar las actividades más básicas de una forma mínimamente humana i digna hace mucho más necesario intentar la separación. LAS ENFERMAS IRANIES.- La ética de la decisión médica de operar a las pacientes iranies fue muy discutida por los medios de comunicación. Como suele ocurrir, la tendencia a simplificar las argumentaciones resultaba a veces incluso grotesca: mientras alguno censuraba la decisión bajo la sospecha de que se trataría de mera propaganda por parte del hospital o de vedetismo profesional, no faltaba quien aseguraba que bastaría la decisión de las enfermas -mayores de edad y competentes para tomar la decisión- para justificar el riesgo. Si bien el consentimiento informado de las pacientes resultaba
imprescindible tanto desde el punto de vista ético como legal,
su decisión de ser operadas no bastaba para poner en marcha la
intervención. La responsabilidad de la decisión recayó
principalmente sobre el neurocirujano jefe. Él fue quien accedió
a dirigir la intervención y sólo él poseía
suficientes elementos de juicio para determinar si se hallaba ante un
riesgo asumible. Las previsiones de éxito (definido como separación
de ambas enfermas con conservación de sus funciones neurológicas
y sin excesivas secuelas) debieron de superar en más del 50 por
ciento a las probabilidades de fracaso. Creemos que el amplio tratamiento informativo del caso
se justifica por la infrecuencia de la patología y por el deseo
colectivo de éxito. Sin embargo los medios de comunicación
deberían respetar la intimidad de las enfermas y -sin un fundamento
sólido- deberían abstenerse de poner en duda la intención
y la profesionalidad de los profesionales. ALGUNAS NOCIONES BÀSICAS PARA LA DECISIÓN: conocimientos profesionales, capacidad técnica, experiencia clínica, consentimiento informado, responsabilidad de la decisión, elementos de juicio, riesgo asumible, previsiones de éxito. (top) Sobre ACEB - Contactanos - Editoriales - Actividades - Indice - Noticias - Links Updated: October 2003 Copyright
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